La trabajadora del subte fue despedida después de denunciar el acoso que sufría por parte de un efectivo de la Policía de la Ciudad. Este jueves 20, a las 17 horas, anuncian concentración y corte de calle, en Rivadavia y Loria, para entregar las firmas que reclaman su reincorporación a la concesionaria Emova.
El Comité por la reincorporación de Araceli Pintos, que impulsan sus compañeros del subte y organizaciones
de mujeres y sociales solidarias, anunció que este jueves 20 impulsará una acción callejera para exigir que sea
inmediatamente reincorporada a su puesto de trabajo. La concentración será a las 17 horas en la intersección
de las calles Av. Rivadavia y Loria, desde donde se movilizarán hasta las oficinas de Emova para entregar las
cientos de firmas reunidas en apoyo a su reclamo.
Araceli trabajaba en el área de limpieza del subte cuando comenzó a sufrir situaciones de acoso por parte de
un efectivo de la Policía de la Ciudad que prestaba servicio en su lugar de trabajo. Cuando decidió denunciarlo
ante su supervisor, lejos de recibir protección, comenzó una secuencia de traslados, hostigamiento y aislamiento
que terminó con su despido.
La empresa concesionaria del subte utilizó como argumento que Araceli se encontraba todavía en período de prueba.
Pero el dato central es otro: fue despedida después de denunciar una situación de acoso laboral y sexual, mientras
Emova no tomó medidas contra el efectivo denunciado, que sigue prestando funciones impunemente.
Ante la falta de acuerdo con Emova en el juzgado laboral, la causa que continúa por la vía judicial se acerca a su cierre.
Por eso, trabajadoras y trabajadores y delegados de distintas líneas del subte, integrantes de la Agrupación Bordó,
organizaciones feministas y el Comité por su reincorporación vienen realizando aperturas de molinetes y otras iniciativas,
para reclamar una respuesta favorable.
Que denunciar no cueste el trabajo
El caso de Araceli expone una situación que no puede naturalizarse: ¿qué mensaje reciben las trabajadoras si denunciar
una situación de acoso sexual puede terminar en la pérdida del empleo?
Araceli es mamá de dos hijas y había esperado años para conseguir su puesto en el subte. Cuando finalmente
logró ingresar, se encontró con una situación de violencia que decidió no callar. La respuesta de Emova fue despedirla.
Por eso su lucha no es solamente por recuperar su puesto de trabajo. Es también una pelea para que ninguna trabajadora
tenga que elegir entre conservar el trabajo o denunciar a quien la acosa.
En estos meses, su reclamo fue acompañado por trabajadoras y trabajadores del subte, delegados, organizaciones feministas,
de la diversidad sexual, de derechos humanos, políticas y sociales. También se presentaron iniciativas en la Legislatura porteña y
en el Congreso nacional para repudiar el accionar de Emova y exigir la reincorporación.
La pelea continúa y, este jueves, volverá a las calles para reclamar su reincorporación inmediata y el cese de represalias:
denunciar la violencia de género no puede costar el trabajo.
