Cynthia, trabajadora de DIA en zona oeste, se presentó a trabajar y no se encontró con un gerente, ni con una notificación, ni con una explicación. Se encontró con la delegada gremial de SEOCA, Paulina Cáceres, que le extendió una liquidación con membrete del sindicato. Con montos calculados, con indemnización, con SAC. Todo listo para firmar. La empresa todavía no le había dicho una sola palabra sobre su situación laboral.
Antes de proceder, el móvil policial mantuvo una comunicación con la superioridad para consultar cómo debía actuar ante la situación planteada. En las imágenes se observa que el efectivo solicita instrucciones antes de adoptar cualquier medida, luego del llamado al 911 realizado por la delegada en conjunto con la gerencia, quienes solicitaron la presencia policial para retirar a la trabajadora del establecimiento, la delegada presente en el establecimiento se limito solo a entregar la liquidacion por despido con causa con el membrete de SEOCA
Lo que se esperaría de una delegada gremial es que defienda a la trabajadora. Acá pasó exactamente lo contrario. En vez de acompañarla, la presionaron para que no avanzara con reclamos legales, para que no consultara a ningún abogado, para que no hiciera ruido. Y todavía nadie explicó de dónde sacó SEOCA los recibos de sueldo para armar esos cálculos, si Cynthia jamás se los dio a nadie.
La maniobra no terminó ahí. Cuando un compañero, Diego Balquinta, Secretario de Organización de la agrupación “La Fortaleza Mercantil”, intentó asesorarla y acompañarla, fue la propia gerencia de Recursos Humanos de DIA la que lo llamó para frenarlo. Le dijeron que la zona oeste “no era su zona”, que no se metiera. Ese llamado se produjo porque la misma delegada gremial se había comunicado antes con esa gerencia para pedir, puntualmente, que lo frenaran a él.
Esto no es representar. Esto es entregar. Y con membrete del sindicato.
